HISTORIA DE MARRUECOS

HISTORIA DE MARRUECOS
Los fenicios, en sus recorridos por el Mediterráneo, fundaron los primeros asentamientos en la costa de Marruecos hacia el siglo XII a. C. instalando depósitos para sal y minerales a lo largo de la costa y en las riberas de los ríos del territorio. Fenicios y cartagineses establecieron relaciones comerciales con las tribus del interior, pagándoles un canon para asegurarse su cooperación en la extracción del mineral.
En el siglo V a. C., Cartago había extendido su hegemonía por el norte de África. Hacia el siglo II a. C., emergieron algunos reinos bereberes, que crecieron y se desarrollaron con una cierta autonomía. Después de la caída de Cartago, el área fuera anexionada al imperio romano en el año 40 a. C.
Roma procedió a dividir el reino mauritano en dos provincias: Mauritania Tingitana y Mauritania Cesariense, correspondiéndose la primera con el norte del territorio del actual Marruecos. Sin embargo, la influencia romana se circuscribió fundamentalmente a la costa y a las colonias romanas (como Tingis, la capital (actual Tánger), Zilis (Asilah), Lixus (Larache), Valentia Banasa a orillas del río Sebú (cerca de la actual Kenitra), Sala Colonia y Volubilis), puesto que la soberanía sobre la mayor parte del interior de las provincias se ejercía mediante jefes mauritanos locales. Los indígenas mauritanos fueron frecuentemente reclutados en la caballería, como auxiliares de las legiones romanas.
El cristianismo fue introducido en el siglo II, ganando adeptos en las ciudades y entre los esclavos y granjeros bereberes. En el siglo IV, las zonas romanizadas eran cristianas, así como algunas tribus del interior. También llegaron movimientos cismáticos y heréticos, generalmente como forma de protesta política. También se estableció una numerosa colonia judía.
En el año 429 la zona fue invadida por los vándalos, quienes saltaron de la península Ibérica. No obstante, ninguna dominación extranjera consiguió penetrar mucho más allá de la costa y se limitaron principalmente a tener asentamientos comerciales para sus rutas por el Mediterráneo, ya que las tribus bereberes de la zona nunca se dejaron dominar: los romanos consideraban a los bereberes como una raza ingobernable, que causaba "problemas" constantemente a las legiones cuando fundaban asentamientos romanos permanentes.
